martes, 15 de noviembre de 2011

¿Una moda?



Recientemente me he topado con una de las tantas versiones que pululan en la red sobre el vídeo "Social Media Revolution", basado en el libro Socialconomics de Erik Qualman.

En esta ocasión, se muestra el vídeo en su versión más corta y actualizada con datos de 2011. Aún así, muchos creen que se trata de una moda...¿lo es?

Yo creo que no. Bienvenidos a la Revolución de las Redes Sociales.





lunes, 24 de octubre de 2011

¡Ya tenemos Facebook!


¡Pues sí! TimeHunting ya tiene su Fan Page en Facebook. Abrimos un nuevo canal de comunicación para manteneros al día con las últimas novedades de TimeHunting así como con interesantes noticias sobre el marketing y la comunicación. ¿A qué esperas para hacerte fan? 

miércoles, 19 de octubre de 2011

Volver a Empezar


Sonó el teléfono. Era mi jefe.

-¿Sí?-
-C. Al despacho de L.-

En ese mismo instante lo supe. Era el final. Imágenes de mi primer y último año y medio en D-Link pasaron como un rayo por mi mente. Desde la primera entrevista con R. y con L. hasta la nota de prensa que acababa de enviar. Cada evento, cada presentación, cada conference call, cada desayuno con mis compañeros, cada conversación con los proveedores...todo pasó en un instante porque lo sabía: me iban a despedir. No es que no me lo esperase, pero tampoco sabía que sucedería en aquel instante.

-Mierda. Estoy en la calle.-

Había pensado en ello. Lo había comentado con mis amigos. Con mi familia. Incluso lo había consultado a nivel legal. Pero, imbécil de mí, no me había puesto nunca en situación. ¿Y si me derrumbaba y me ponía a llorar? ¿Y si me enajenaba y gritaba como una loca? O peor aún, ¿y si empezaba a hablar como un loro sin poder callar por más que me lo propusiera…? Por suerte, no fue así como pasó.

Por más que lo intento no recuerdo cómo llegué al despacho de L. Recuerdo colgar el teléfono, y, como si de un sueño se tratase, encontrarme sentada frente a L. rodeada de A., F., y X. Entonces me lo comunicaron.

La vida es caprichosa, o cuanto menos curiosa. La peor noticia de mi vida la recibí un 30 de septiembre de 2009. Tal día como aquel, 2 años después recibía otra maña noticia. Estaba despedida.

Sin darme cuenta, volvía a hacer las mismas dos preguntas (reformuladas) que hice en 2009:

- ¿Qué va a pasar conmigo ahora? ¿Cuándo podré volver a empezar?

En los dos casos, las respuestas dependían sólo de mí. ¿Cuál es mi respuesta? Tras el batacazo decido levantarme, sacudirme el polvo y caminar con paso firme. Decido volver a empezar. La vida me brinda la oportunidad de decidir qué quiero hacer. Delante de mí tengo una página en blanco. Decido seguir con el proyecto que en su día abandoné. Decido seguir con TimeHunting. Pero tras año y medio, vuelvo más madura, más experta y valorando mucho más lo que tenía.

Sin duda, esta es mi gran oportunidad, la de volver a empezar.

jueves, 29 de octubre de 2009

Reinventar Profesiones

Poco después de haberme independizado -profesionalmente hablando- repartía entre amigos mis tarjetas de visita. Unos me daban su opinión con cariño. Otros alimentaban mi entusiasmo. La mayoría escuchaba atentamente mi filosofía TimeHunter y mi ilusión al explicar mis proyectos de futuro.


Uno de mis amigos observó la tarjeta atentamente, me miró con cara de póquer y muy serio me dijo:


"Carla, deja ya de inventarte profesiones."


Esta sentencia me ha dado mucho en qué pensar. Mi amigo en cuestión es dentista, lo que responde a una clara descripción. Además, está especializado en cirugía, lo que acota más la definición. Policías, abogados, economistas, conserjes, arquitectos...¿es necesario que nos expliquen lo que hacen? No, porque cuando nos dicen qué son entendemos el significado. Sin embargo, tampoco les ofrece la oportunidad de diferenciarse.


La etiqueta que nos ponemos nos da la oportunidad de destacar. Yo podría haber puesto Directora, Consultora en Marketing, Especialista en Comunicación, o cualquier cargo más o menos comprensible. Elegí inventarme mi profesión. Soy TimeHunter.


Hoy os animo a que reinventéis vuestra profesión. Diseñadores de historias, médicos de casas, arquitectos del almas, buscadores de talento. Queda mucho aún por inventar...

lunes, 13 de abril de 2009

TimeHunting, recepciones y porterías

El otro día cenando con amigos debatíamos acerca de las tareas que debe o no desempeñar alguien que trabaja en la recepción de unas oficinas. La mayor parte de quienes discutíamos sobre el tema nos dedicamos a profesiones que no dependen tanto de un horario sino de un volumen de trabajo que tenemos que tener terminado al final del día. Somos del tipo de trabajadores que no tenemos tiempos muertos y que nos prometemos una y otra vez “hoy sí pienso llegar pronto a casa.” Aunque rara vez cumplimos la promesa.

El "equipo A" se quejaba de la falta de iniciativa de la mayoría de recepcionistas quienes pasan las horas desocupadas pues eso, desocupadas. El "equipo B", por el contrario, comentaba que fingir que se trabaja es un hecho bastante absurdo y que lo verdaderamente importante es que estas personas se ocupen de sus tareas, que suelen implicar estar disponibles en todo momento por si suena un teléfono o si alguien entra por la puerta, y que poco importa en qué ocupan su tiempo muerto.

Todo esto me recuerda a la entrañable recepción de las oficinas donde trabajaba en Madrid. Toñi se pasaba el día comiendo pipas, fumando y haciendo ganchillo. Tenía la pared del cubículo forrada con las fotos de su perrita, un caniche blanco cuyo nombre no recuerdo. Discutía día sí y día también a grito pelado con el “Boyano”, su jefe y el responsable de que la administración de las oficinas funcionara bien.

En realidad, cuando uno entraba en aquellas oficinas por primera vez, más que en una multinacional química parecía entrar en una película de Almodóvar. Estoy segura de que si Pedro hubiese pisado alguna vez las oficinas de Cerro del Castañar hubiese denunciado a la empresa por plagio, y es que Toñi era sin duda el vivo retrato de una chica Almodóvar.

A mí me encantaba Toñi, aunque no se me hubiese ocurrido en la vida pedirle nada porque en un 99% de las ocasiones me hubiese gruñido: “Hum, ¿cómo? Ese no es mi trabajo.” Y en parte tenía razón. Sin embargo, me asombraba y me sigue sorprendiendo la cantidad de maneras que tiene uno de perder el tiempo. Yo soy de la clase de personas que aprovecha para hacer una llamada entre reunión y reunión. Suelo revisar mis emails mientras hablo por teléfono, cuando voy al médico llevo siempre un buen libro en el bolso y no sé ver la tele si no aprovecho para hacer otra cosa: ya sea planchar, organizar mis CD’s o cortarme las uñas. Si es que hasta tengo prensa atrasada en el baño por si el asunto requiere más tiempo de lo habitual. Vamos, que suelo “multitarear”, o como diríamos los profesionales del marketing, practico el multitasking. Por eso me cuesta comprender el tiempo muerto…yo pensaba que eso no existía, ya que si así fuera cotizaría en el mercado de valores.

Cuando empezamos la aventura de TimeHunting bromeábamos con la idea de trabajar desde una portería. En un edificio cercano a nuestro despacho buscaban porteros/as y pagaban 1.200 € netos al mes por recoger el correo, saludar a los vecinos y cargar las bolsas de simpáticas ancianitas. Sería como alquilar una mesa de despacho en la zona alta de Barcelona, pero cobrando. Sólo teníamos que disfrazarnos de porteras, igual que la protagonista en La Elegancia del Erizo pero en vez de disfrutar de la lectura, de la música o de la mera observación de la gente haríamos TimeHunting. Aún lo estamos deliberando.

jueves, 12 de febrero de 2009

La verdad sobre la sinapsis



Ayer asistí a la presentación del libro "Crisis, mentiras y grandes oportunidades" escrito por Jordi Basté, periodista de Rac1 y Carles Torrecilla, quien fue mi profesor de Marketing en Esade. La presentación estuvo francamente bien: amena, divertida e instructiva. De paso me compré el libro y aproveché para saludar al Sr. Torrecilla ya que me hacía bastante ilusión que firmara mi ejemplar.
En el momento de firmarme el libro me pidió que le recordara mi nombre (cosa que, entre nosotros, me hirió un poquito ya que además de no perderme ni una sola de sus clases, en una de ellas me presté a chillar, sí sí, A CHILLAR-pero esa es otra historia).
Con bastante franqueza le comenté este hecho, y entonces fue cuando me confirmó una de sus teorías. Me dijo:
- Me acuerdo, me acuerdo, eras del Part Time de Marketing, te sentabas en penúltima fila, a mi derecha, bueno, a la izquierda. Es verdad que te hice chillar- y al decir esto señalaba exáctamente dónde me sentaba en su clase desde su punto de vista. Por un momento hasta me imaginé sentada y a él dando la clase...
Carles, nunca dudé de tu palabra, pero ayer, cuando salía del aula magna me reía mientras pensaba en aquella clase en la que te subiste a la mesa y en cuánta razón tenías cuando nos decías que con el paso del tiempo iríamos olvidando tus clases pero no nos olvidaríamos nunca de la estampa de nuestro profesor de marketing dando una clase sobre la mesa ya que es más difícil recordar los elementos tangibles (un nombre) que los intangibles (donde nos sentamos, si estamos subidos o debajo de la mesa e incluso si gritamos o no en clase).

Bueno, a lo que iba. Leeros el libro que está genial ;-)

jueves, 5 de febrero de 2009

El telégrafo, el teléfono y TimeHunting


Seth publica hoy en su blog un interesante artículo que ha titulado "Solving a Different Problem" (Solucionar un problema distinto).

En él explica una historia sobre cómo el teléfono mató al telégrafo. El telégrafo gustaba porque era universal, barato, asincrónico y dejaba un rastro en papel. El teléfono, lejos de mejorar estos atributos, sencillamente no los ofrecía: no era universal porque si alguien no tenía teléfono no podías llamarle; era caro incluso si no te llamaban; era sincrónico -si no estabas, no podían hablar contigo; y no había un rastro de papel que registrara las llamadas. Si Bell hubiese intentado mejorar el telégrafo en vez de dar con un nuevo invento seguramente habría fracasado. Por ello, afirma Seth, los "chicos del teléfono" solucionaron un problema distinto de una forma tan genuina que eliminaron a la competencia.

Seth da una lista de ejemplos muy representativos de nuestra época (YouTube vs. TV; Web vs. Diarios; etc.) En el post de hoy os regalamos un ejemplo más: TimeHunting vs. Branding.